domingo, 5 de julio de 2015

Posporno en la mesa 86 de Necochea



Candidatos a presidentes
que deben cuidarse al poner su voto
en la urna
para no enganchar su mano ortopédica.
Chicos Pro con maquinitas
de boleta electrónica,
que compraron con la guita
se ahorran en sus ministerios
al clausurar centros comerciales.
Izquierda popular, argenta y de los trabajadores
con sus nuevos candidatos al ritmo
de nuevos jingles
tomados de  los Beatles.
 Democracia cristiana
que apela a los métodos
más oscuros de la Edad Media
y busca votos a Massazos.
El Proyecto popular y nacional,
que apela para continuar
con más décadas ganadas
a candidatos como Scioli y Aníbal,
que hieden al antiguo menemismo.
Los vecinos, embanderados
con una esvástica de fondo
y gritando por su Führer.
Bicisendas adaptadas
para sillas de ruedas y así
permitirle un avance más rápido
a su vicepresidenta, Gabi.
Pelados profanos,
marionetas a cargo de Mister Chasman,
 Durán Barba, el López Rega-rca de hoy día.
Candidatas con su mal de vaca loca
y su oxigenado furioso,
que tienen más denuncias que propuestas,
que siguen buscando partidos
con los cuales postularse y después pelearse.
Ruinas radicales que se hunden
y se aferran a cualquiera que tengan cerca
para llegar a poner su cara en una boleta
y tocar más fondo.
Culiaos de la chota
que le cagan los planes
y se postulan a internas
contra el candidato que todos
abandonan.
El Toti, De Gennerado y todo
el viejo sindicalismo que cada día
vuelve aliado con quién sabe quién
y nos revuelve el estómago.
Pelotudos como yo
que alguna vez dijimos
íbamos a votar en blanco
porque la política no nos interesa
y así, no le hacíamos
el juego a nadie.

domingo, 11 de enero de 2015

La generación





¡Somos poetas!
Anunciamos con la frente en alto
que somos grandiosos
y escribimos
lo que vivimos.
Escribimos el poema
a la taza de té
que se enfría,
el poema al ídolo muerto,
la queja en verso
por el verso político.
Somos la generación del ’10,
los que apenas nos conocemos
y nos pasamos el faso
de mano en mano
en la puerta del lugar
donde estamos por subir al escenario
a leer lo más grandioso del mundo.

Escenario que nos ama
y lo disfrutamos,
donde las poses nunca alcanzan,
donde si es necesario nos revolcamos
para que entiendan que sentimos
al leer.
Somos los showman del verso libre,
la generación del slam de poesía,
y del spam de poesía
por los muros de facebook
porque debemos compartir con lo demás
lo maravilloso que somos

¿Y qué me vienen con la vanguardia?
Breton pudo haber dicho
ceci n’est pas une pipe
pero nosotros le decimos
que una pija no siempre es una pija,
sino una metáfora más
para la poesía.
Nuestra generación
es la hipérbole del porno,
a Tolkien lo recuperaron los hippies
y a nosotros nos tildan de hipster.
Pero somos la voz
que manda a chuparle el culo
a quien no esté de acuerdo.

Somos la generación del ’10,
la que ama a sus gatitos
y lo suben a sus muros
mientras sus maullidos
“exhalan versos”
Somos la generación de poemas zombies,
y no porque están de moda
sino porque son bichos grandiosos.
Somos la generación que recupera al ’90,
que adora a Luy
y que conoce Verbonautas,
aquellos a quienes se defenestraba
en su momento.
Salve nuestra generación
de léxico grandioso.
No importa que sea ‘chiquito’
o ‘gigantesco’.
Somos quienes cantamos
como el ojete un tango
sobre el escenario
mientras el público,
el amado público
se preocupa más por terminar
el culito de sus cervezas.
Somos aquellos que a cada verso
recitado frente a la audiencia
se nos para la berga
y así de venosa reemplazamos la rima,
a los que se nos moja la concha,
labios hinchados de sinécdoque,
somos poetas,
que digo
¡Poetas del carajo!
Somos la generación del ’10,
y si Plath, Sexton
o nuestra Pizarnik
eran depresivas
nosotros somos la generación emo.
Los que nos cortamos las venas
con las hebras de té importado
y sufrimos el ‘devenir en vacío del universo’.
Somos la generación del poema en pantalla touch
o en papeles mugrosos manchados con mate,
desordenados, a revolver
para poder leerlos,
ya sea de manera tímida
o dueños y señores del escenario.

Somos ‘The Lord of the Blogs’
con los seguidores  activados
y los comentarios abiertos a todos.
Firmamos como ‘Z’,
¿Y saben que más?
Somos los putos amos del fanzine,
sí, somos autoeditables
AUTOEDITABLES.
Ayudamos a los congéneres
a que salgan a la luz,
la generación más copada,
la que es careta para enfrentarse al caretismo,
los poetas paridos por Él mató
-larga vida a Santiago Motorizado-.

Somos la generación del ‘10
que en algunas décadas
va a ser rescatada por la academia,
nuestros poemas van a ser desarmados,
deconstruidos, analizados,
van a ser parte del programa
colgado en la cartelera de la fotocopiadora
en la universidad.
Nosotros somos poetas de lo cotidiano
que nos olvidamos el paraguas
el día que llueve
y hacemos ‘el poema’ de eso.
Sí,
nosotros no hacemos poesía épica
porque somos épicos,
vivir acá hoy
es la epopeya mejor narrada.
Poetas de plaza
con una fresca cerca,
poetas de ferias donde pinte
para hacer lo que nos guste.
Ante todos ustedes
somos la generación del ’10,
fundamentalistas del veganismo,
resabios de adolescentes y Gran Hermano por Telefe,
los populistas del fernet
y cumbia poética
“chiqui chiqui chiqui
chiqui chiqui chiqui chí
se te ve la agenda
donde escribís…tus poemitas”

Léase a manera de manifiesto




lunes, 29 de diciembre de 2014

17, la desgracia (Sobre la aceptación de la muerte)



Configurar lo que se es y lo que no. Pero, para poder hacerlo ¿Por dónde empezar? O mejor dicho, cuál es la forma más adecuada para saber dónde acaba una cosa y empieza otra.  Somos en los límites.
No sé si escribo ahora. Dejo acaso esto en el plano de la mera escritura, o reflexiono en voz alta –sobre el papel-. No resulta discernible la ficción y la realidad. Tomar elementos conocidos, experiencias, variar nombres propios, mudar el eje de las acciones a otro sitio. Pero dónde lo que se escribe se distancia de lo experimentado. Si en mi historia un sujeto masculino X sale con un sujeto femenino Y, se pelean y un sujeto masculino Z, amigo de X, se acuesta con Y (los roles y géneros pueden variarse sin que se altere el resultado del producto), todos notaríamos ese innecesario distanciamiento de quien escribe. Tenemos la responsabilidad de dar nombre. Nombres verdaderos, nombres falsos. Pero la semilla de toda duda ya queda plantada.
Ahora bien, ¿excedemos el límite al decirlo? Se traiciona la intimidad, pero el hecho de conocer un secreto ajeno hace que este pierda su significado. Si se sabe, el secreto se borra. Nosotros estamos en una época donde nos hacemos dioses de las experiencias, propias y ajenas. Traspasamos los límites, transgredimos. Sin embargo, falseamos, y con eso nos sentimos seguros.
Quien escribe esto lo hace desde su experiencia. Disfraza el motivo principal al buscar desvanecer el hilo de estas palabras. Mi límite es la escritura en sí misma. No sé de qué me separa. Pero escribo algo que experimenté y perdí. Escribo hoy, esto, a diecisiete años de la muerte de mi padre.
¿Escribo porque ya no está? escribo, quizás, y me aferro a su recuerdo. O busco un olvido. La escritura es un límite sólo comparable con la muerte.
La reproducción hace entrar en juego a unos seres discontinuos. Los seres que se reproducen son distintos unos de otros, y los seres reproducidos son tan distintos entre sí como de aquellos de los que proceden. Cada ser es distinto de todos los demás. Su nacimiento, su muerte y los acontecimientos de su vida pueden tener para los demás algún interés, pero sólo él está interesado directamente en todo eso. Sólo él nace. Sólo él muere. Entre un ser y otro ser hay un abismo, hay una discontinuidad (Bataille, 1957).
No soy mi padre, aquí el límite. Soy cada cosa que él no fue, soy nada de lo que él ha sido. Incluso soy la discontinuidad misma de una reproducción, de una manera irónica, pues soy adoptivo. El límite entre lo absurdo y lo sensato. Me vuelvo una paradoja al buscar la frontera, búsqueda de lo invisible, lo presente en su ausencia. Lo que no se ve.
¿Es el límite un hecho teológico? ¿Es algo presente y poderoso porque eso dicen de él? ¿Es un dios?
Escribo a cada instante mi pérdida, escribo porque no tengo, escribo en mi soledad, escribo y leo desde que no tuve. Soy desde que dejo de ser. Muerte como distancia, como nuevo comienzo. Borrar en cada hoja de libro que pasa ante mis ojos durante diecisiete años un lunes por la noche. Aceptar –negar, desentenderse de- la muerte.

jueves, 4 de septiembre de 2014

10 PLEGARIAS








1


hoy, cuatro de septiembre
va a llover,
y cuando comience
la lluvia
no va a ser de bautismo

va a lavar los rostros
mojados por las lágrimas


2


no busques la mirada de compañía,
el cuerpo es huesos, cenizas y pasado

gloria al hombre hijo del hombre,
la melodía se agrieta
y el agua desemboca en los ríos
donde toda gota es una gota

lava tu rostros
sin bendiciones


3


deja al hombre
reposar en su tumba

deja el nombre
montado en su fama

deja el hombro
a quien pida consuelo


4


arde su fama
y que el abismo
se desgaje

caiga en picada
y sin rumbo
quien te siga
sólo para pisar
tu sombra


5


el icono reposa en el templo
el templo se muda en iglesia
la fe es invisible y poderosa
no hay poder más visible que el dolor

ya sea quien lastima
o quien lo sufra,
con el dolor se acostumbra
el dolor


6


al padre que muere entre sus sábanas
al hijo que llora sin vergüenza
al espíritu santo y su llama
que arde sobre las personas

quema tu recuerdo
y tu calma de coma
en espera de las puertas
hacia el otro lado

la sagrada trinidad
en la voz que despierta los goces
el tacto al rozar la esperanza
el olor a la muerte agria

y así, sin resurrecciones,
la última gota resbala
sin cuerdas
de guitarras


7


se deja
la risa de lado,
se muerden los labios
y se mira delante
sin ver

la risa se deja
en silencio


8


la tarde se pierde en miradas,
en la frente de esos rostros
que son máscaras
para el hedor de luto

no hay negro en la noche
ni en la muerte que se pliega
a la oscuridad
y las pausas
al hablar de eso

rija la tumba
la idolatría del caído.


9


digno el león en su selva,
reino que no amerita
coronas enjoyadas
sobre las cabezas

rugido de bestia
que muerde la calma
y arranca sonidos en el aire

deja su voz se vuelva
la canción
animal


10


no hay adiós en el mundo,
la despedida es la forma
en que se da forma
al recuerdo

queda la marca circular
de la taza, en el plato
al acabar el té.

pero uno no vive
bajo esa taza
fría, de porcelana

y no olvida
el dolor que fluye
de quién sabe dónde